Un ómnibus muy particular (2 Parte)

Las personas suben y hacen uso de este fabuloso colectivo, que avanza hacia su destino.En un pequeño tramo, la principal característica es el reconocido celular, ese que siempre están en las manos de la gente, cuando no esta en los estuches que cuelgan de los cinturones o apretados a las orejas, muchos conversan y no paran de hablar, otros más callados, toman mate y lo que no puede faltar en estos casos es la voz del famoso conductor de programas, Peti, que quiere hablar con alguien que no responde, pero si escucha, sus familiares lo confirman.El Peti, se las ve feas, habla con todos, la madre, la mujer, el hermano y no me acuerdo quien más, pero no había caso este hombre, no le responde y el problema no se arregla y solo se sentía la voz del Peti, queriendo convencer al hombre de que lo atienda, pero no había caso.Vos que también tenés hijos, le decía Peti y más explicaciones para que aquel hombre, llegara al micrófono, el Peti, que hacia gala de toda su verborragia, pero no cabían dudas, ese hombre no quería esa solución radial. El viaje transcurría como siempre, con ese andar lento y que cada tanto se detiene, para conseguir más pasaje, o permitir que alguien llegue a su destino. No pasaba nada más, cuando la señora que esta al lado, me comenta sobre la radio y yo que no tenía muchas ganas de conversar, ya que no me había gustado que me pasara por arriba, cuando reclamo su boleto.Pero tenía razón, a mi tampoco me gustan esos programas, donde la gente participa y cuenta sus problemas y muchas veces se arreglan, todos se enteran de sus cosas.Eso no me gusta, pero pensándolo bien, algunas relaciones se arreglan, hacen un bien a la sociedad, son como una especie de Don Quijote, arreglando entuertos, lo que no me convence es que se ventilen sus cosas por la radio.Bueno, el programa está, la gente lo escucha, así que tal vez, algunos necesiten ser populares y contar sus cosas para salir del pozo y arreglarse con su pareja que lo engaño, lo abandono o vaya a saber que les paso.El Peti, hombre con muchos fans y muy popular, esta ahí pronto para el dialogo, colaborando con las personas afectadas con semejante problema, habla con uno y luego con el otro, para luego juntar las partes, todo psicología moderna, mucha paciencia para las parejas modernas, que siempre necesitan esa cuota de popularidad para seguir funcionando.Entonces la señora, que se ve, tenía ganas de conversar, acertadamente me planteaba su queja con respecto al programa radial.Y luego siguió, con otras cosas, me comentaba de aquellas personas que suben al transporte, con el celular en la oreja y hablando a los gritos, no hay caso todos buscamos no pasar desapercibidos, todos queremos fama y ser descubierto por otros.Tenía razón la señora, y yo que no quería darle conversación, entonces le contestaba con monosílabos, mientras ponía una de mis orejas, en saber como terminaba aquella tragedia de la radio.No había caso, el famoso Peti había sacado toda su artillería y el hombre no quería hablar, todos los familiares intervenían y nada, parece que a aquel hombre no le gustaba ventilar sus problemas y había decidido, continuar con su vida.No podía ser , todo un acontecimiento, alguien que le decía que no al famoso Peti, bueno en realidad ni no le dijo nada, los que hablaban eran su madre y su hermano, que eran los que le comunicaban a Peti, los movimientos de este y sus negativas a conversar.Entonces subió un personaje, que me llamo la atención, un hombre alto y con un sombrero ,se parecía a mi tío Roberto, que en todo momento del año, usa ese gorro al estilo Gardel.Tal vez me recordó a mi tío, que hace mucho no lo veo, al estar cerca de la guarda, tenía un mejor panorama para observar a los que llegaban a pagar su boleto, pero eso me sonó raro, ese hombre saluda a la mujer guarda y luego no paga su boleto y avanza por el pasillo, mientras todos los pasajeros que compartimos el ómnibus, queremos saber que pasa con el relajo de la radio.(continuará)

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