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Un ómnibus muy particular






La parada estaba llena, el lugar ya no alcanza para que la gente se junte a esperar su transporte preferido, el kiosco y las nuevas construcciones, invaden la esquina y no dejan espacio para las personas, no queda duda que este cruce sigue siendo muy transitado, de mucho movimiento.Como casi siempre quedo para el final, para ascender al ómnibus, al final subo y espero mi turno para pagar mi boleto, es ahí cuando veo que el guarda, es una mujer, socorro, nos invaden por todos lados, no me gusta su cara, aquí hay problemas, pensé.El chofer, este si es hombre, por suerte, tenía la radio bastante fuerte y escuchaba al popular Peti, ese que muchas veces, se dedica a arreglar los problemas de las parejas.Al quedar algo despejado de personas mi camino, hacia la mujer guarda, me dirijo hacia ella, para proceder con las normas y es entonces, que me detengo y observo como ella, le explica a una mujer, que no podía cobrarle el boleto, que no había forma, con un léxico, bastante molesta, ya que su máquina no andaba.Parecía que en ese transporte, se instalaban los problemas, y la guarda, le explicaba que no le podía cobrar el boleto, que de ninguna manera le podía cobrar el boleto y la mujer que lo quería pagar y entonces había que esperar que llegara el auxilio para aquella mujer, encargada de distribuir los boletos, pudiera cumplir con sus labores, ya esbozaba yo, una sonrisa en mi rostro, soñando con un viaje gratis.Mientras el Peti, seguía hablando con la mujer y estaba dispuesto a arreglar ese entuerto, parecía algo complicado y un cumpleaños de quince estaba en el medio, una pelea grande en la familia.Entonces, quedan libre, los asientos cerca de la guarda, es así que decido establecer mi cuerpo allí, cerca de la guarda, para que en el momento que se arregle la bendita maquina que te ofrece el boleto, pueda pagar mi viaje y disfrutar del mismo.Casi en seguida, ella pregunta quien debe su boleto, sin dejar pasar un instante, aparezco yo, levanto mi mano, le alcanzo el dinero correspondiente y le pido el boleto que necesito, ella aprieta el botón correspondiente y salen dos boletos, todo el ómnibus supo de la tragedia, ya eran dos las que llevábamos a bordo, la de la maquina de los boletos y la de Peti, en la radio, así no se puede vivir.Mientras tanto, este particular servicio de pasajeros, seguía su camino, esperando que las cosas funcionen. Los dos boletos solo fueron para mí, ella se dedica a eliminar uno, me comenta que sino luego se lo cobran, pero por suerte las cosas se arreglan y todos los que no tenían boletos, proceden a regularizar su situación. Como siempre pasa, cuando el auxilio llega, el hombre que sube a arreglar el problema de los boletos, ya todo esta arreglado, la maquina estaba más tranquila y respondía a las ordenes de la guarda, ahora tengo a dos señoras sentadas cerca mío.A una le ayudo con su boleto, se lo alcanzo ,ya que ella esta sentada lejos de la guarda ,pero la otra ,me pasa por arriba para llegar hasta sacar su boleto y llegar hasta esa mujer, que ahora más tranquila, cumple con su deber de otorgar ese comprobante, que uno necesita para permanece en tan sagrado lugar. (continuará)


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