Lo que los políticos leen, compran o regalan en el día del libro

Ha pasado el día del libro. Ya podemos descansar. Hasta el año que viene ya a nadie se le va a preguntar qué está leyendo o que libro ha comprado para las próximas vacaciones, o … Pero aún podemos analizar lo ocurrido en ese día “tan especial”. Aquí podríamos decir lo de tristemente especial, por ser eso, un día del libro, con la cantidad de días que tiene el año. Pero la lectura o es un plan personal o no es sino un chascarrillo social. Y estos días es eso una forma de entablar conversación. Los políticos en esto son eso “políticos”. Y además profesionales del artificio. Con la sinceridad por delante nadie llega a nada en política. Tarde o temprano hay una trampa. Eso ya lo sabemos. Con eso ya contamos. Así que en la relación de lecturas que nos cuentan que han comprado o están leyendo habrá que descontar algo. Que nos sirva como pista o como despiste. Así venía la prensa ese día:
Madrid, 23 abr (EFE).- “Anatomía de un instante”, de Javier Cercás, es el libro que este año triunfa entre los escaños del Congreso, aunque esta crónica del 23-F tiene que compartir protagonismo con varios títulos de novela negra, especialmente de escritores suecos.
Aunque son los diputados catalanes los que más respetan la tradición de Sant Jordi de intercambiar libros y rosas, muchos otros parlamentarios celebran el Día del Libro y tienen por costumbre regalar lectura a sus familiares.
También lo hacen algunos miembros del Gobierno, como la vicepresidenta económica, Elena Salgado -que está ocupada en estos momentos con la lectura de “Indignación”, del norteamericano Philip Roth-, tiene previsto regalar algunos cuentos a niños, y confía en recibir ella misma algún libro.
El titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, está enfrascado en “Los gritos del pasado”, de la escritora sueca Camilla Läckberg, y es que es un confeso fanático de la novela negra, como él mismo reconoció hace unos días en la presentación del libro “Barcelona negra”.
Beatriz Corredor, ministra de Vivienda, ha querido reservar para la intimidad si le van a regalar o va a comprar ella libros, y ha dicho estar leyendo un libro de cuentos sobre mujeres.
La nueva titular de Sanidad, Trinidad Jiménez, está atrapada estos días por “El Juego del ángel”, de Carlos Ruiz Zafón, y aunque no tenía previsto regalar ningún libro hoy, tratará de hacer un hueco entre las citas que tiene en su agenda (entre ellas, participar en la lectura ininterrumpida de El Quijote en el Círculo de Bellas Artes) para acercarse a alguna librería.
Francisco Caamaño, que además de ministro de Justicia escribió poesía en su juventud, está leyendo un poemario de Francisco Alba, a la vez que una de las últimas novelas de Manuel Rivas (en gallego) y “Longitud”, de Dava Sobel, un libro sobre otra de sus grandes aficiones, la náutica.
Caamaño ha recibido un libro de parte de una colaboradora -aunque no había tenido tiempo de abrirlo esta mañana-, y esta tarde dedicará un rato a comprar varios para regalar.
El ex ministro de Cultura, César Antonio Molina, lee estos días una obra sobre el pensamiento del escritor y filósofo Emil Cioran, y tiene previsto regalar una antología de la poesía italiana.
Muchos de los parlamentarios no van a regalar ni ser regalados hoy pero la gran mayoría se confiesa lector compulsivo.
José Antonio Alonso, portavoz del PSOE, está leyendo en estos momentos “La Trilogía de Argel”, del escritor Yasmina Khadra, libro que le regaló el pasado fin de semana su esposa.
Y aunque los leyó hace ya algún tiempo, ha recomendado fervientemente los dos libros de Stieg Larsson, “Los hombres que no amaban a las mujeres” y “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, que también están leyendo otros diputados.
El también socialista Eduardo Madina está leyendo “El espíritu de la Ilustración”, de Tzvetan Todorov y “sospecha” que podrían regalarle hoy “Anatomía de un instante”.
Precisamente éste es el libro que tiene atrapada a Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP, crónica que compagina con el tercer tomo de novelas sobre la historia de Roma de la escritora australiana Colleen McCullough.
Sáenz de Santamaría intercambiará libros con su marido, aunque tendrá que esperar al fin de semana.
La también “popular” Celia Villalobos está leyendo “Todos los hombres del rey”, del norteamericano Robert Penn Warren, y tiene previsto regalar a su marido algún título sobre estrategia militar, que es su afición.
Josep Antoni Duran i Lleida está enfrascado en la lectura de “El Silenci”, de Gaspar Hernández, obra que ha ganado el Premio Josep Pla 2009 de prosa en catalán, y va a regalar a su mujer “Què pensa Joan Carrera”, de Francesc Romeu.
CiU, como ha hecho otros años, ha regalado rosas a ministras, diputadas y mujeres periodistas, y Jordi Jané, vicepresidente cuarto del Congreso, ha hecho lo mismo con sus compañeros de la Mesa de la Cámara.
Tampoco faltan a esta catalana tradición los diputados de ERC Joan Ridao y Joan Tardà, que regalarán rosas a sus respectivas esposas.
El primero está leyendo estos días una biografía de Azaña de Santos Juliá y “La derecha contra el Estado. El liberalismo totalitario en España”, de Juan Antonio González Casanova; mientras, Tardà lee otra biografía, en este caso de Ramón Trias Fargas, fundador de Esquerra Democràtica de Catalunya, y presume que le van a regalar “Anatomía de un instante”.
Gaspar Llamazares, diputado de IU, es otro de los que está leyendo en estos momentos la crónica de Javier Cercás; gran aficionado también a la novela negra, regalará algún título de este género a su mujer y buscará alguna novela de Stephenie Meyer -autora de novelas juveniles como Crepúsculo- para su hija, ya que suelen intercambiar a menudo libros en su familia, y hoy con más motivo.
El portavoz del PNV, Josu Erkoreka, no participa en esta tradición de intercambio de lectura, y en estos momentos lee “Diario de Praga 1941-1942″, del joven checo de origen judío Petr Ginz, que fue deportado al campo de concentración de Terezín.
La también vasca Rosa Díez no regalará ni será regalada, según ha dicho, aunque suele comprar libros muy a menudo. Díez es otro de los parlamentarios que se distraen del día a día con novela negra, y está leyendo “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, de Larsson. EFE cor/pz

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