Eñe número 12. Revista para leer con mascotas
Hoy os traemos el número 12 de la revista eñe. Así que corriendo al kiosco, internetero o con todos sus bigotes y moneditas.
Así se presenta la revista para leer:
contenidos de nuestra revista de invierno: una deliciosa colección de relatos sobre Animales de compañía; el Diario de Vicente Molina Foix; la Biblioteca particular de Luis Alberto de Cuenca y nuestro Preestreno: El árbol paraíso, de Carlo Frabetti. Y todo ello, ilustrado con los originales animales de compañía (y sus dueños) de Javier de Juan.
| Sumario Eñe. Invierno 2007 |
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| 13 | Diario de Eñe Vicente Molina Foix |
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| Animales de compañía | ||
| 35 | Alejandro Zambra Pedra |
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| 44 | Joaquín Pérez Azaústre Ser lobo |
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| 49 | F. M. Animales domésticos |
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| 56 | Luisa Castro Historia de mi perro |
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| 65 | Pablo de Santis Microrrelatos |
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| 70 | John Giorno Poemas animales |
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| 82 | James Thurber Mi amigo Domesticus |
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| 89 | Gabi Martínez Kaiser |
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| 99 | Víctor Álamo de la Rosa La maldición del Gran Perenquén |
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| 105 | Marta Sanz Desobediente |
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| 114 | Pelayo Cardelús Todos los perros |
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| PÁGINAS AZULES | ||
| 129 | Luis Alberto de Cuenca Biblioteca particular |
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| 135 | Carlo Frabetti Preestreno |
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| Ilustraciones de Javier de Juan [ver ilustraciones] | ||
Os dejo un fragmento en Preestreno “El árbol paraíso” de Carlo Frabetti (que aparece en muchos lados como Fabretti) Italiano nacido en Bolonia (1945) . Escritor y matemático, miembro de la Academia de la Ciencia de New Yorky al que recuerdo sobre todo de pequeñito por esas recopilaciones de Ciencia Ficción que devoraba y por sus inicios como guionista del programa de televisión “La Bola de Cristal”:
El árbol paraíso
Me sorprendió que el paraíso fuera una biblioteca.
—Si el infierno es una biblioteca, ¿cómo puede ser otra biblioteca el paraíso? —exclamé.
—Porque, como tú mismo has dicho, es otra biblioteca —me contestó la jardinera—, una biblioteca otra, una biblioteca de la otredad.
—Excepto en el peregrino caso de un escritor que sólo tuviera los libros escritos por él, toda biblioteca es una biblioteca de la otredad —repliqué.
—En el momento mismo en que entras en una biblioteca, empiezas a hacerla tuya, aunque sea una biblioteca pública, aunque sea una biblioteca ajena. En cuanto la usas, le impones tu punto de vista, te conviertes en su centro de gravedad, o de ingravidez. Los libros son ventanas, y cuando te asomas a ellos tu imagen se refleja en el impenetrable cristal y se superpone a lo escrito inamovible.[fragmento]


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