El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, Alfredo Bryce Echenique
Yo creo que este libro te puede gustar. Depende mucho de qué es lo que le pides a un libro, qué es lo que buscas cuando decides sentarte a disfrutar de la lectura. Si buscas un argumento claro y directo sin transgresiones, sin juegos, sin vida, sin música, sin sueños, … no. Si buscas todo eso no te gustará. Pero si te dejas llevar por las imágenes, por la música de las palabras, por sus juegos, por la imaginación, por la vida regalada y nada convencional de los personajes con Octavia de Cádiz y con Martín Romaña tienes asegurado el goce. No sabemos si realmente pasa algo o no pasa nada. La historia se sustenta en sí misma. Quiero decir que no hay ninguna finalidad narrativa más allá de contarnos lo que entre ellos dos se cuecen. Son ellos y sus palabras, sus devenires emocionales, sus apegos, sus disparates, sus viajes y sus mundos. Pero está tan elegantemente contado todo …
Supongo que Alfredo, en realidad, habla de sí mismo, de su infancia, de su educación, de su mundo, (Un mundo para Julius, otro día hablaré de “Un mundo para Julius”) …
Si tu pasión es el lenguaje en cualquier frente en el que se despliegue, este libro te gustará. A mí me pasó. Me deje llevar por la cadena fónica, por el discurso, por el verbo fácil. A mí me gustó.
Sinopsis argumental:
Siguen las andanzas del inefable peruano Martín Romaña, ahora profesor en la universidad de Nanterre. Florence le habla de él a su hermana Octavia y ésta rompe con sus tres pretendientes -uno en París, otro en Lisboa y otro en Milán- y se va a Nanterre para convertirse en alumna del loco profesor peruano, y entre ambos surge una morrocotuda historia de amor. Una novela que conforma con La vida exagerada de Martín Romaña, a modo de díptico, el Cuaderno de navegación en un sillón Voltaire.

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