El Cadáver de Balzac. Gregorio Morales. 1998

eraser 2 Octubre, 2008 1


libro de balzac

Aquí os traemos hoy  para nuestra sección [consejitos] una visión cuántica de la Literatura y el arte…. estética cuántica dixit… vía el libro de Gregorio Morales, El cadáver de Balzac. Una visión cuántica de la literatura y el arte, Alicante, Epígono, 1998.

PRÓLOGO DE “EL CADÁVER DE BALZAC”

GREGORIO MORALES

Amo la diferencia antes que lo gregario; prefiero al individuo frente a la generación; busco el misterio antes que la exégesis; me interesa más lo extraordinario que lo común; opongo el cambio interior al lifting; creo en las emociones antes que en los fluidos; mi meta es la conciencia y no el bosque seco de la fisiología; abomino del viaje organizado y reivindico la incertidumbre de la aventura; me enervan más el amor y el erotismo que la pornografía; creo que A y no A pueden existir simultáneamente; frente a los extremos, propugno el “pensamiento borroso”; contra la simplicidad, el “pensamiento complejo”.

Principios de la estética cuántica.

El origen se remonta al Salón de Independientes, un grito por la libertad y dignidad del escritor, plasmado en el llamado Manifiesto de Granada, que se dio a conocer por la prensa a mediados de 1994 [1] y que creó una apasionada, violenta y ‑para todos nosotros‑ fértil polémica. Ya desde el primer encuentro [2] , se hizo patente que, más allá del carácter ético y regenerador con que nació el Manifiesto, había que explicitar la nueva estética que la mayoría de nosotros practicábamos de un modo inconsciente y de la que estábamos seguros que sustituiría al viejo paradigma [3] . Fruto de ello fue el número extraordinario que la revista Trivium [4] dedicó al Salón, donde aparecen textos del grupo abogando por la renovación del arte de la novela, de la poesía y del teatro. Poco más tarde vino mi conferencia “La diferencia cuántica” [5] , en el marco de nuestro segundo encuentro en Valencia. El estupor, la sorpresa y la euforia que provocó fueron inmensos. Aunque aún lo fueron mucho más los producidos por la lectura de “La transgresión del camino literario cuántico” en Granada [6] . “Pena que esta brillantísima intervención sobre astrofísica y química inorgánica no se viera acompañada por un fondo de probetas, tubos de ensayo, alambiques, crisoles y marmitas”, escribió entre suficiente y desdeñoso un crítico local [7] . La cultura oficial se rasgó las vestiduras. “Se quedan con una novela marginal, de un escritor encarcelado, que incluyó en sus obras referencias a la tradición y cuyos personajes son del olvido: El Quijote”, llegó a escribir con supina ignorancia otro crítico local [8] . El tono de ironía piadosa que adoptó el stablishment [9] , demuestra hasta qué punto los viejos e imperantes presupuestos se consideraban amenazados. Pero el término y, con él, la estética que designa, se extendió. Recuerdo a un hispanista francés que, habiendo venido a hacer una tesis sobre la literatura de la experiencia ‑para nosotros, lo más obsoleto del decrépito paradigma‑, se volcó entusiasmado, tras la conferencia, hacia lo cuántico, convirtiéndose en una de nuestros más fervientes valedores allende las fronteras.

Vinieron posteriormente más reuniones y más comunicaciones y manifiestos, con todos los cuales se fue elaborando la presente obra. Había que definir, en todos los aspectos, lo que era una estética nueva. Vivíamos con la sensación de estar conquistando una terra incognita. Traíamos lo que había de venir. Portábamos nuevos paradigmas. Nos habíamos acercado sin prejuicios a nuestro tiempo, absorbiendo lo más renovador, lo más fecundo. Ofrecíamos ideas singulares y transgresoras.

No podemos olvidar el origen del apelativo con que se nos conocía: Aquel “Salón de los Independientes” de Paris, que comenzó a colgar los cuadros que no eran aceptados en las exposiciones ortodoxas. Éramos el porvenir.

¿Pero por qué pedir el cadáver de Balzac? ¿Es que hemos dejado de amarlo? No, ni mucho menos… ¡Pero ha parido tantos hijos! (leer más…)

Fuente:[balzac]